VOLVER AL INICIO | VER TODAS
 
 

Informe sobre la Riqueza Mundial 2010:
Los ricos de la región, menos solidarios

Una versión anterior del mismo informe, en 2007, decía que los ricos latinoamericanos destinaban sólo el 3% de sus fortunas a la caridad, mientras que los ricos de Estados Unidos y de Asia donaban el 12% de su dinero.


Miércoles 30 de Junio de 2010
 


Por La Nación.com.ar

Un nuevo estudio según el cual los ricos de América latina se han hecho aún más adinerados a pesar de la crisis económica seguramente enfurecerá a varios líderes populistas. Pero lo que debería ser más preocupante del informe es que los ricos de la región planean donar menos para caridad que sus contrapartes de otros lugares del mundo.

Según el Informe sobre la Riqueza Mundial 2010 , publicado por Capgemini y Merrill Lynch, la suma de las fortunas de los ricos latinoamericanos -definidos como quienes tienen más de un millón de dólares en inversiones financieras, excluidas sus casas y colecciones de arte- creció el 15% el año pasado, apenas por debajo del promedio mundial del 19 por ciento.

Sin embargo, si medimos las fortunas de los ricos latinoamericanos desde principios de la crisis mundial de 2008, sus inversiones financieras crecieron el 8%, más que en cualquier otra región del mundo.

Según me dijeron los autores del informe, eso ocurrió porque mientras los ricos norteamericanos y europeos perdieron mucho con el derrumbe de las bolsas en 2008, los latinoamericanos se beneficiaron por tener inversiones seguras y porque sus ingresos subieron por las monedas fuertes de sus países.

"Los latinoamericanos de alto poder adquisitivo tuvieron un buen índice de crecimiento", me dijo Ileana van der Linde, de Capgemini. "En los últimos dos años, sus fortunas en general crecieron más rápidamente que las de cualquier otra región del mundo." No resulta sorprendente que el magnate mexicano de las telecomunicaciones, Carlos Slim, se convirtiera este año en el billonario más rico en el ránking de Fortune .

En lo que hace al número de ricos en la región, creció de 400.000 en 2007 a 500.000 el año pasado, según el informe. ¿Esto debería provocarnos indignación? Probablemente no, porque además de beneficiarse de sus inversiones más seguras y de las monedas fuertes de sus países, los ricos de la región invirtieron más que antes en sus países. El informe dice que aumentaron sus inversiones domésticas un 2% el año pasado, hasta alcanzar el 47 por ciento.

Lo que debería resultar preocupante es que los ricos de la región son menos generosos que sus colegas del mundo. Una versión anterior del mismo informe, en 2007, decía que los ricos latinoamericanos destinaban sólo el 3% de sus fortunas a la caridad, mientras que los ricos de Estados Unidos y de Asia donaban el 12% de su dinero.

Este año, el estudio anual de Capgemini-Merrill Lynch no les preguntó a los ricos cuál era el porcentaje de sus fortunas que destinaban a donaciones. En cambio, les preguntaron cuánto dinero pensaban donar a entidades filantrópicas en 2010. Una vez más, las cifras correspondientes a América latina resultaron desalentadoras.

En el mundo, el 55% de los ricos de Asia, el 41% de los de Europa, el 37% de los de Estados Unidos, el 35% de los de Medio Oriente y el 33% de América latina dijeron que planeaban donar más dinero en 2010. El promedio mundial de donaciones previstas fue del 41 por ciento.

Es cierto que los ricos latinoamericanos donan menos que sus pares del resto del mundo porque muchos de sus países no ofrecen incentivos impositivos para deducir las donaciones de sus impuestos, como ocurre en Estados Unidos. Además, muchos ricos latinoamericanos donan dinero de manera anónima, porque temen ser secuestrados.

Y también hay un factor cultural. Mientras en Estados Unidos donar es un símbolo de estatus, no ocurre lo mismo en América latina.

Mi opinión: lo importante no es que los ricos latinoamericanos se hayan hecho más ricos, porque en general tienden a crear más empleo y a contribuir más a reducir la pobreza que los líderes populistas que los atacan, y que ahuyentan las inversiones. Y aumentar los impuestos de los ricos puede ser complicado en algunos países de gran economía subterránea, en los que la base tributaria se reduce a unos pocos empresarios acaudalados.

Pero, sí, creo que los ricos de la región podrían ser más generosos. ¿Acaso alguno de ellos prometió donar, por lo menos, la mitad de su patrimonio como ya lo hicieron los estadounidenses Bill Gates y Warren Buffett?

No sé de ninguno. Es hora de empezar a pensar en maneras de incentivar a los ricos de la región a donar más y a convertir la filantropía en un símbolo de estatus entre ellos.

 

 

 
Comparte esta noticia: 
Facebook Twitter Google Bookmarks Del.icio.us Fresqui Meneame Digg Technorati FriendFeed Yahoo MyWeb