Por GaceMail
VOCES DE MUJERES
La comunicación se presenta como un campo estratégico en la puesta en escena pública de diversas luchas en donde se disputan el sentido de problemáticas estructurales de nuestra sociedad, como las desigualdades de género. Los medios masivos de comunicación forman parte de este conflicto de discursos en pugna, relegando estas temáticas o abordándolas de manera sesgada.
En este escenario, es necesaria la búsqueda de estrategias que generen lógicas y significados alternativos que permitan subvertir los discursos hegemónicos y refundar los posicionamientos de género y las desigualdades que se tejen sobre ellos.
La violencia de género es una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres, relaciones que condujeron a la dominación y la discriminación contra la mujer y a la interposición de obstáculos para su pleno desarrollo.
Para llegar a situaciones de violencia contra la mujer hace falta un entramado que naturaliza esta desigualdad en la vida cotidiana -familiar, laboral, profesional, etc.-, y que no cuestiona estos roles diferenciados para el hombre y la mujer en la sociedad.
Como sostiene Ana María Fernández, para que existan el golpe, la violación, el maltrato, el acoso, es necesario que previamente se haya instalado en el imaginario social un proceso de desigualación, inferiorización y discriminación de las mujeres.
La interrelación entre la propuesta de la comunicación comunitaria y la perspectiva de género propone una reconfiguración diferente del vínculo teoría-práctica, que asume el compromiso con el mundo de la acción, sin dejar de lado la construcción de conocimiento.
Desde el Taller de Comunicación Comunitaria de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA, en articulación con Cine en Movimiento y la Fundación Alicia Moreau de Justo, se propuso la Campaña Territorial de Prevención de la Violencia de Género. Este proyecto, aprobado por el Programa de Voluntariado Universitario del Ministerio de Educación de la Nación en 2008, desarrolló acciones comunicacionales de prevención de la violencia de género en la Villa 20 de Lugano, Villa 3 y Barrio Ramón Carrillo. Las actividades se realizaron junto a un grupo de mujeres conformado por las responsables de comedores comunitarios y las promotoras de salud del Centro de Salud Comunitaria Nº 24.
Las acciones encaradas parten de una concepción de la comunicación como un diálogo entre sujetos activos e históricos, pertenecientes a una comunidad. Las experiencias fueron puestas en escena en los términos, vivencias y voces de las mujeres en sus territorios. El desafío que se asumió con esta iniciativa fue potenciado por el uso del cine y la radio comunitaria, como herramientas que dinamizan la construcción de espacios participativos y expresivos cuyo fin es la reflexión, sensibilización, prevención y erradicación de las violencias de género.
El discurso de la opinión pública sobre la violencia contra las mujeres representa también un modo de control hacia las mujeres y, en ese sentido, tanto agresores como parte de las víctimas lo incorporan como normal. Por ello, la Campaña intentó sensibilizar a la comunidad con el fin de que la violencia no permanezca oculta, que puedan conocerse y comprenderse sus causas para que cada individuo pueda tomar un papel activo en su rechazo y combate. Se trabajó en un proceso que incluyó la información, la discusión y la toma de posición ante esta realidad, para luego avanzar hacia la prevención de la violencia.
Los mensajes elaborados en los talleres -materializados en tres spots radiales y dos cortometrajes- buscan visibilizar la violencia contra las mujeres, contrarrestando cualquier tipo de tolerancia y justificación, y generar un espacio de apoyo y compromiso que dé cuenta de que el cambio es posible. Trabajamos en la construcción de conocimientos, capacidades y acciones de comunicación que recuperen las sensibilidades y los sentidos de los grupos, organizaciones y comunidades.
A partir de esta experiencia hemos comprobado que los procesos de comunicación comunitaria, educativa y política contribuyen al diálogo y la participación entre los sujetos, las organizaciones de base y las instituciones estatales promoviendo las voces de las mujeres, muchas veces relegadas.
No cabe duda de que esta Campaña no resuelve la cuestión de la violencia de género en esos barrios ni salda la deuda de la universidad pública con los sectores populares, pero -creemos- marca un camino. Con estas acciones, docentes y estudiantes junto a organizaciones comunitarias trabajan colectivamente en un proyecto de comunicación que pone el conocimiento en acción y lo coloca al servicio de la emancipación y la transformación social.
Esta experiencia representa también el compromiso de seguir superando los obstáculos que separan a la universidad de aquellos y aquellas a quienes resulta más difícil llegar a sus aulas.
Por Sol Benavente, Ianina Lois y Ana Carola Pardo - Investigadoras del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.
Fuente: diario "Página/12"
Más información: www.pagina12.com.ar
PERIODISMO IN TEMPORE
Alumnos y docentes del área de prensa de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata dieron, días atrás, una lección de "profesionalismo". Desde un pequeño gabinete desde el que despachan noticias para los medios, las mujeres y hombres de la prensa joven emitieron un comunicado en el que daban cuenta de la dura posición de la dirigente social Milagro Sala acerca de un sketch preparado por el programa de Tinelli. El resultado: el sketch todavía no salió al aire.
Sala ofrecía una charla sobre la relación entre la universidad y los movimientos sociales en un aula de la unidad académica. Tras el encuentro, los estudiantes y profesores la indagaron con respecto a su opinión de la parodia televisiva en la que un grupo de actores fingía arrasar un pueblo de la comunidad de Apipé en Corrientes en una presunta búsqueda de restos arqueológicos.
Casi como un avance de la presentación de Showmatch, que se emitía por primera vez en esta temporada, varios otros programas habían mostrado la escena, en algunos casos críticamente, para poner a la luz las incidencias que había suscitado entre los pobladores de Apipé la denominada "jodita para Tinelli".
Dicho sea de paso, en Apipé no hay electricidad, por lo que pocos miembros de su comunidad conocen al conductor y mucho menos la televisiva y controversial jugarreta de macabra solidaridad que encierra el chiste: tras el sufrimiento viene un premio. Para que el lector comprenda la jugada, hay que señalar que el esquema es sencillo: es como si usted le dijera a su hija "mamá murió" (o papá según el caso) y acto seguido le avisara que es una broma, pero "acá tenés un celular".
En las imágenes se veía a Matías Alé haciendo de arqueólogo, con barba rapaz y sombrero cazador, fingiendo un tono canadiense, para hacer más efectivo el rol que calzaba: la representación de una empresa transnacional. La gente de Apipé pasó rápidamente del asombro al llanto y de la bronca a la acción: se unieron codo a codo para repeler las máquinas que parecían querer avanzar, por lo pronto, por encima de la escuelita del pueblo.
Se formaron filas enteras de hombres, mujeres y chicos dispuestos a defender su tierra. Se organizaron rápido, puesto que un tiempo atrás ya habían sufrido la embestida de otra empresa, una amenaza semejante que, claro, tenía menos interés en joder que en quitarles su lugar para vaya a saber qué emprendimiento.
Lo cierto es que el sketch circuló. Milagro Sala, que poco sabía al respecto (no mira a Tinelli y mucho menos los avances sobre su programa), conoció la cuestión de parte de la gente de Periodismo de La Plata e inmediatamente se indignó. Ese lunes (el día que empezaba Showmatch) muchos medios de prensa "levantaron" las declaraciones de Sala que invitaban a poner en guardia a la propia Justicia. "Espero que la Justicia haga algo" al respecto, dijo la dirigente social. Frase que la desnudó ofuscada y encendida también contra Tinelli, porque "no puede maltratar a los pobres".
Decimos que se trata de una lección de "profesionalidad" periodística porque los muchachos hicieron el mejor uso de la palabra: lograron justicia. Por ahora, esa forma de "jodita" no salió al aire. Probablemente, ya la producción del programa de Tinelli tenía temperatura de lo desafortunado de la idea, pero la palabra de Sala vino a coronar el temor a una acción judicial.
Actualidad, rareza, conflicto. Viejos axiomas que se denominan factores noticiables en los libros de periodismo. Señales que entraron en juego para que la producción de Tinelli decidiera dejar de lado la triste parodia en Apipé y consagrara su rating, otra vez, a la promoción de entredichos banales y culos publicitarios.
Tiempo atrás, cierto blog de un soldado ignoto en Afganistán descubrió que el príncipe Harry participaba en la guerra. La cosa tomó estado público y se abrió una profunda disputa de poder entre los medios y la realeza acerca del pacto de "silencialidad" en reserva de los intereses del Estado y sus jerarquías. Vencieron los medios, que publicaron hasta fotos del príncipe con un uniforme que acaso ni siquiera haya manchado con tierra. El blog lo sacó de la batalla.
El ingenio, la creatividad, el tempo noticioso como características del periodismo; las nuevas tecnologías como flamantes herramientas de cambio cultural y la responsabilidad social que a cada uno le cabe en la búsqueda de información son, en este caso, detonantes. Detonantes para pensar en que la utopía de los jóvenes ya no enfrenta sólo molinos de viento, aprovecha el viento para hacerlos funcionar mejor. "En algún lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme..." a un intocable caballero se lo bajó del caballo. Como en Troya, los pibes de Periodismo entraron a las escondidas. Y su sueño se cumplió.
Por Claudio Gómez - Profesor asociado del Taller de Producción Gráfica II. FPyCS - UNLP.
Fuente: diario "Página 12"
Más información: www.pagina12.com.ar