Por Valentina Trejos
El primer discurso del 21 de mayo del Presidente Sebastián Piñera (http://www.gobiernodechile.cl/especiales/mensaje-presidencial-21-de-mayo/) fue algo diferente a los realizados por presidentes anteriores, ya que lo ocurrido tras el terremoto y posterior tsunami fue lo que marcó inevitablemente el tono de la primera cuenta anual del nuevo gobierno. Pero pese a que el país necesita urgentemente ser reconstruido, se le entregó un espacio a los temas que año tras año necesitan ser urgentemente tratados y solucionados.
Actualmente, 680 mil personas se encuentran desempleadas. Para revertir esta situación, Piñera señaló que anualmente se generarán 200 mil empleos anuales, a través del crecimiento del 6% anual. Dentro de esto, es importante la capacitación que se le entregará a 5 millones de trabajadores, algo que en la práctica debería influir en que ellos consigan mejores puestos de trabajo, y también mejores salarios. Dentro de esta misma línea, también se buscará perfeccionar el seguro de desempleo, para proteger a quienes han perdido su trabajo.
La cesantía influye en la situación de pobreza, la cual actualmente afecta a más de dos millones de personas, viviendo el 25% de ellas en situación de indigencia, algo inaceptable para un país en vías de desarrollo que está mejor posicionado que nuestros vecinos latinoamericanos en términos económicos. Piñera presenta un proyecto ambicioso: superar la pobreza extrema durante los próximos años de su mandato. Para lograrlo, el nuevo Gobierno dividirá sus tareas en dos líneas: por una parte, se buscará erradicar las causas de la pobreza, y por otra, alivianar las consecuencias que ésta trae.
Se definió que son tres las causas de la pobreza: la falta de trabajo, que solucionará con los 200 mil empleos nuevos anuales, la mala calidad de la educación, la cual pretende mejorar, y la debilidad de la familia, para lo cual creará un programa de fortalecimiento.
Dentro del plan para atenuar la pobreza en nuestro país, la principal medida anunciada por el Presidente es la de implementar el Ingreso Ético Familiar, el cual será de 250 mil pesos por familia, estimándola en un grupo familiar de cinco personas.
Pero un punto de inflexión en las propuestas, y siguiendo esta misma línea, es la creación de un Ministerio de Desarrollo Social, el que estará a cargo de todo lo señalado anteriormente, apuntando principalmente, a reducir los niveles de desigualdad exclusivos.
¿Logrará este ministerio realmente la erradicación de la pobreza de nuestro país? ¿Se pueden reducir los niveles de desigualdad entre empresarios que ganan 20 millones de pesos al mes y una familia que sólo vive con un sueldo de 40 mil pesos?
El Presidente también señaló que quiere derrotar la pobreza antes de 2018. Sin embargo, su mandato termina en 2014, con lo que se intuye que la mitad del trabajo será realizada por él, y el resto por quien gane las próximas elecciones, si es que al nuevo Presidente le interesa. Algunos señalan que quizás habría sido más realista plantear objetivos que realmente pueda cumplir dentro del período en el que se encuentra en el poder, y no entregando responsabilidades a sus sucesores.
Esperamos que el discurso del pasado 21 de mayo no haya sido populismo, sino una verdadera pauta de trabajo para el nuevo Gobierno, y lograr, como dijo Piñera, un Chile "en que todos puedan realizarse como personas, cumplir sus proyectos de vida y encontrar la felicidad".