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"UN COMPROMISO INFORMATIVO CON LA POBREZA ES POSIBLE"


En el marco de la publicación "Pobre el que no cambia de mirada" del año 2004, Sebastián Piñera, hoy presidente electo, reflexionó acerca del vínculo entre los empresarios, los medios de comunicación y la pobreza.

  

En su artículo manifestó que la superación de la pobreza es una misión que depende tanto de voluntad política como de capacidad técnica. Asimismo destacó que "el tratamiento de las noticias relacionadas con la pobreza ha demostrado en diversas ocasiones, una inclinación hacia los estereotipos". El texto completo se lee a continuación.


Miércoles 24 de Febrero de 2010
 


El Chile de hoy no es un país pobre; tiene un ingreso per cápita promedio que supera los cinco mil dólares al año, una cifra absolutamente superior a la de naciones que sufren necesidades extremas. El desarrollo económico que exhibe nuestro país lo ubica lejos de naciones como Haití, India y Bangladesh, que prácticamente condenan a un porcentaje de la población a vivir bajo la línea de la pobreza generada por su escasez de ingresos.

En esto contexto, Chile está disfrutando de una saludable situación económica. Sin embargo, esta buena racha nos ha llevado a ignorar y a acostumbrarnos a que existan tres millones de chilenos -el 20% de la población- que no alcancen los niveles de vida requeridos para superar la pobreza. A esto lo llamamos "brecha social" y la cantidad de ingresos que se debiera transferir hacia ese 20% más pobre de la población para que supere su condición es apenas del 2% del Producto Interno Bruto. La distancia entre ricos y pobres no es más que una modesta cifra que ratifica el hecho de que superar la pobreza es una tarea perfectamente factible. Es una misión que depende tanto de voluntad política como de capacidad técnica y resulta coherente, entonces, promover la superación de la pobreza como una meta realizable y pendiente para el 2010, cuando se conmemore el Bicentenario de la República.

Derrotar la pobreza es una inquietud que también se corresponde con argumentos económicos pues acabar con las necesidades de la población es la mejor manera de fortalecer el desarrollo económico, alcanzar la igualdad de oportunidades, apoyar la democracia y conquistar la paz social. Una razón económica práctica para resolver el tema y tener éxito en este cometido: favorecería a todos los chilenos constituyendo la inversión más productiva que puede hacer el país.

Una segunda dimensión, en la cual no me extenderé pero es igualmente vital, es considerar que la lucha contra este problema social se ha convertido en una tarea que responde a un imperativo moral ya que éticamente no se puede tolerar un país que exhibe una dicotomía entre el sector acomodado y el más pobre.

Compromiso medial

Si exploramos la relación de los medios de comunicación con el tema de la pobreza es evidente que éstos no enfrentan la pobreza desde la perspectiva del compromiso informativo. Por el contrario, el tratamiento de las noticias relacionadas con este fenómeno ha demostrado en diversas ocasiones una inclinación hacia los estereotipos. Así, telespectadores, auditores y lectores asocian las imágenes de los pobres a la delincuencia, la violencia y la flojera. Y esta vinculación debilita a la sociedad entera en su lucha contra la miseria.

Si se aplican los mismos criterios comerciales que promueven los medios para subsistir, proteger la pobreza y aislarla de todo tipo de estereotipos puede resultar una operación consistente y financieramente rentable.

Los medios de comunicación están conscientes de que deben satisfacer una misión comercial para sobrevivir, pero vender no es ni puede ser su única motivación. Existen algunos medios que han comprendido que tienen una responsabilidad social que contempla promover, fortalecer e incentivar la lucha contra la pobreza. Si esto lo analizamos desde la perspectiva del consumidor, también el público que consume estos medios va a saber apreciar el compromiso de un determinado medio respecto de los temas sociales y va a consumir más de ese medio. Por lo tanto, el criterio de rentabilidad asociado a las empresas periodísticas también se debería cumplir.

Pese a ese plano de posibilidades y de buenos ejemplos, en el otro extremo y exhibiendo un total descompromiso y una alta desvinculación informativa y social, se ubican los medios que han optado por ignorar la pobreza y sólo la consideran un tema noticioso cuando está ligada a problemas de droga, violencia o delincuencia. Este tipo de medios se niega a contar con la pobreza como material informable cuando se vincula a una causa, desafío o compromiso nacional y sólo la considera cuando despierta un interés morboso del público.

Mientras la sociedad chilena admita conductas indiferentes, despreocupadas y poco comprometidas tanto de los medios de comunicación como de la autoridad y del público, los niveles de justicia imperantes en la sociedad no serán los suficientes para comenzar a ejercer la caridad hacia quienes la necesitan. En palabras del Padre Hurtado: "la caridad empieza donde termina la justicia".

 

 
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