Por El Mercurio
Los niños chilenos de kínder, independientemente de su nivel socioeconómico, asocian la pobreza con rasgos como el derroche, la suciedad, el fracaso escolar y la flojera. Es lo que constata un estudio de Francisca del Río, doctora en psicología y académica de la Facultad de Educación de la U. Diego Portales, que ha sido reconocido con el premio Tesis de Excelencia de la UC y con el tercer lugar del concurso Tesis Bicentenario, del Ministerio de Educación.
El trabajo analizó a 120 alumnos de kínder, 60 de nivel socioeconómico bajo y 60 del alto. "El primer hallazgo es que, por la información que reciben de los adultos y los medios de comunicación, a los 5 años los niños ya tienen una categoría de lo que es la pobreza y les asignan características a las personas que consideran pobres", explica la autora.
Lo llamativo es que los rasgos que les asignan no son físicos, sino internos, lo que hace pensar que la imagen que tienen los niños de la pobreza está muy condicionada por el lenguaje que se ocupa para referirse a ella. "El hablar de 'la pobreza' y de 'los pobres', le da al niño la idea de que son como una especie de raza, con características distintivas y no que es una situación circunstancial", dice Del Río.
Un segundo hallazgo interesante es que los niños de nivel social alto tienden a creer que la pobreza y la riqueza son heredables y que un niño pobre será un adulto pobre. Los niños de menos ingresos no creen en esta predestinación. Para la investigadora, esta diferencia se debe a las diferentes vivencias de ambos grupos: como los párvulos del nivel socioeconómico bajo conviven con la pobreza, ven más matices e historias de movilidad social.
"Es preocupante que los niños de nivel socioeconómico alto asocien a la pobreza rasgos negativos y piensen que no es superable, porque ellos mañana van a tomar las decisiones en Chile", opina Del Río. Añade que es necesario crear conciencia para que los medios de comunicación, padres y escuelas tengan más cuidado al referirse a las personas de menos recursos, con tal de no prejuiciar a los pequeños.