Camila Eggers Aracena
Las radios comunitarias, conocidas como "la voz de los sin voz", cumplen un rol fundamental en nuestro país. Enfocadas a distintos grupos sociales, éstas se encargan de informar y difundir temas que no tienen espacio en las radios comerciales agrupadas en la Asociación de Radiodifusores de Chile (ARCHI). Son un medio para expresar opiniones, fomentar la identidad local y difundir áreas tan importantes como la cultura. Se dirigen principalmente a sectores vulnerables e intentan generar redes de apoyo comunitario para estos grupos.
Muchas de éstas se encuentran en comunas geográficamente aisladas, donde no tienen otras opciones para comunicarse. Las temáticas abarcan distintas áreas como la ecología, las mujeres, las juntas de vecinos y la religión. Son un medio esencial para que los grupos marginados por los medios de comunicación tradicionales tengan a su alcance un espacio donde puedan escuchar sus temas de interés. Además, ayudan a promover el pluralismo y la diversidad. Las radios no tienen fines de lucro y, lamentablemente, muchas de ellas funcionan en condiciones precarias.
Antiguamente se llamaban "radios piratas"; con el tiempo, su nombre cambió y se transformaron en comunitarias. Su origen se remonta a la década de los 80, en medio de un agitado contexto político. Nacieron en la Región Metropolitana, en sectores como Villa Francia, Conchalí y Renca, con el objetivo de ser una vía alternativa de información y expresión para grupos de oposición al gobierno. En los 90 fue su auge y actualmente hay más de 250 en todo el país. La Asociación Nacional de Radios Comunitarias y Ciudadanas de Chile (ANARCICH) agrupa a 200 de ellas e intenta mejorar la ley. Muchas, sin embargo, trabajan al margen y bajo la ilegalidad.
Para poder funcionar según la legislación, éstas deben tener personalidad jurídica y una concesión por una cierta cantidad de años. Además, deben cumplir con las normas expuestas por la Ley General de Telecomunicaciones. Tristemente para estas radios, la ley no las apoya en su trabajo.
Durante las últimas semanas, las radios comunitarias se han visto enfrentadas a un grave problema. Numerosas emisoras han tenido que sufrir -por orden del Ministerio Público- allanamientos a cargo de la Policía de Investigaciones (PDI). Eugenio González, presidente regional de la ARCHI fue quien presentó una demanda, pues asegura que las emisoras comunitarias están trabajando ilegalmente.
En Valparaíso, la Brigada de Ciber Crimen de la PDI allanó Radio 2000 de Montedónico y Radio UV-15. Radio Placeres decidió resistir el allanamiento. Radio Todas Las Voces también escogió esta última opción. No corrieron la misma suerte en el sur de Chile las radios Renacer y Conexión, específicamente de Lota. Sus estudios fueron cerrados y se les incautaron todos los equipos. En la capital, Radio Sin Tierra de Villa La Reina fue cerrada.
Si bien estas radios no cumplen ciertos requisitos que exige la ley como tener personalidad jurídica, concesión o pagar una determinada suma de dinero anual, se defienden argumentando que los costos para acceder a un espacio radial son carísimos. Asimismo, aseguran que están en su legítimo derecho de ejercer la libertad de expresión al difundir información y que los auditores tienen ese mismo derecho de recibirla. Junto a esto, afirman que el espectro radial -espacio por donde viajan las ondas de radio-, es un bien público y debe estar al alcance de todos los ciudadanos y no sólo de las empresas.
La Asociación Mundial de Radios Comunitarias para América Latina y el Caribe, AMARC-ALC, organismo no gubernamental internacional que apoya a las radios comunitarias en Latinoamérica, entregó su respaldo a las emisoras que están sufriendo cierres y la confiscación de sus equipos. También realizó una denuncia a nivel internacional respecto a la situación que están viviendo algunas emisoras comunitarias dado los allanamientos. Las emisoras decidieron referirse a estos actos como "Operación silencio".
Favorablemente para estas radios, la ley está cambiando. Recientemente, con 93 votos a favor y dos abstenciones, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto presentado por el Ejecutivo, que permitió la creación de los Servicios Comunitarios y Ciudadanos de Radiodifusión de Libre Recepción. Ahora, el proyecto deberá ser estudiado y evaluado por el Senado.
Actualmente, la concesión de las radios tiene una duración de sólo tres años, está prohibido obtener ingresos monetarios a través de la difusión de publicidad y la potencia irradiada de la antena no puede superar un único watt, equivalente a la difusión en cinco cuadras. Está prohibido traspasar el límite territorial de la comuna. Además, una vez al año se debe pagar una suma de dinero para tener derecho a utilizar el espectro radioeléctrico. Muchas de las radios jamás han pagado.
Con el nuevo proyecto, se les reconocerá un estatuto jurídico y la concesión se extenderá por 15 años, con posibilidades de renovación. Las emisoras podrán financiarse a través de anuncios comerciales y la potencia de la antena aumentará hasta los 25 watts, que se traduce en un kilómetro y medio de cobertura. La antena podrá tener una altura de hasta 18 metros. El perímetro de difusión será de una comuna o una agrupación de ellas. En caso de que se esté transmitiendo en una localidad fronteriza o rural, la potencia radiada podrá llegar hasta los 40 watts, previa aprobación de la Subsecretaría de Telecomunicaciones.
Junto a esto, los titulares de las concesiones quedarán exentos del pago por la utilización del espectro radial. Por último, habrá un área delimitada dentro del espacio radioeléctrico para evitar interferencias y superposiciones con las radios comerciales.
A pesar de todas estas mejoras, todavía existen desafíos que solucionar. Si bien a las radios comunitarias se les otorgará un espacio en el espectro radioeléctrico, éste es muy reducido en comparación al espacio que utilizan las radios comerciales, que abarca cerca del 90%, dejándole sólo un diez a las comunitarias. "Esperamos que con los años y en la medida en que se consolide el trabajo de las radios comunitarias en nuestra sociedad tengamos una designación más justa y democrática del espectro", explica Alberto Cancino, presidente de la ANARCICH. De todas formas, el avance en la ley ha sido notorio y los promotores de las emisoras para la comunidad se muestran conformes con el progreso que se ha logrado en materia legislativa.
Para Carlos Cofré, director de la allanada Radio Conexión de Lota, la nueva ley "es un paso bastante importante, pero no es como nosotros quisiéramos. Hay avances en temas como el aumento de los watts, la cobertura y el financiamiento a través de la publicidad, pero eso es hasta ahí no más. Queremos ser reconocidos como radios comunitarias por la ciudadanía pero también por las autoridades. Hay parlamentarios que se oponen a reconocernos como radios legales. Así y todo, es muy importante lo que se ha hecho", asegura.
Links:
http://www.radioscomunitariaschile.cl/
http://www.radioplaceres.cl/
http://www.amarc.org