NUESTRA MIRADA SOBRE LA POBREZA

Dado el rol social que tienen los medios de comunicación, es fundamental su permanente actualización en los temas relativos a la pobreza y la exclusión social, que si bien son percibidos como importantes, al mismo tiempo son catalogados como temas “blandos”, lo que inhibe una mejor cobertura y provoca escasa innovación en los planteamientos.

 

En este marco, la pobreza ha sido entendida históricamente como la carencia material, asociada a la categoría del “tener” Sin embargo, esta noción no se hace cargo de las otras categorías existenciales que constituyen a las personas y les permiten ser parte de la sociedad, es decir, “hacer”, “ser” y “estar”. La dificultad para desarrollarse en estas cuatro categorías es lo que configura en la actualidad el fenómeno de la pobreza y la exclusión, por lo tanto, no son excluyentes y deben enfrentarse en conjunto para avanzar en un proceso de superación.

 

Hoy no es sostenible que la noción sobre la pobreza y la exclusión social que predomine en los medios, continúe alimentándose solo del “tener o no tener”, o de imágenes reduccionistas que estriban entre la subcultura delincuencial, el conflicto social ilícito y la debilidad o exposición absoluta ante los desastres naturales.

 

Nuestra convicción es que el periodismo debe romper cada día más con la visión basada en un concepto de pobreza elaborado desde la distancia, el desconocimiento o la indiferencia, donde las personas en situación de pobreza, exclusión y vulnerabilidad son presentadas como sujetos colmados de carencias, problemas y patologías sociales, con poca capacidad de aportar al país y a la sociedad, inclusive al mejoramiento de sus propias vidas. Esa noción es equívoca y perjudicial para nuestro desarrollo.

 

Las personas que viven en situación de pobreza efectivamente sufren diversas carencias y enfrentan problemas que les son mucho más difíciles de sortear. Sin embargo, también cuentan con recursos, activos y prácticas de protección. Es así que cuando se informa sobre hechos o problemas asociados a estas temáticas, el periodismo debe dar cuenta de una búsqueda de fuentes diversas que incluya a los protagonistas de la noticia, los expertos, la mirada desde la política pública y la sociedad civil, para generar información de mayor calidad y promover una opinión pública más y mejor informada.

 

 

 

En este marco, queremos contribuir al cambio de mirada, en donde el periodismo puede aportar desde sus competencias a:

Favorecer el ejercicio de derechos de las personas en situación de pobreza. Algunas maneras de hacerlo son informar correctamente sobre los diversos instrumentos, políticas, programas y servicios disponibles; permitir con ello el acceso de aquellas familias que requieren de la complementación del Estado y de sus pares de la sociedad civil; visibilizar públicamente las buenas prácticas en materia de superación de pobreza; construir imágenes integrales y promocionales de la pobreza, que dignifiquen a las personas y catalicen su integración socio-cultural, y por último, facilitar el desarrollo de prácticas de monitoreo ciudadano, cuyo objetivo es perfeccionar, mejorar y ejecutar en tiempos razonables las políticas y programas orientados a pobreza, que se han comprometido por parte de los múltiples actores.

 

Ser un puente entre los expertos, la ciudadanía organizada, los organismos públicos y las personas en situación de pobreza. Lo anterior, se traduce en líneas editoriales de nuevo cuño, que transiten del paradigma de la “conmoción pública” a la “comprensión ciudadana”. El periodismo influye en la construcción de subjetividad de las personas y de las familias, influye en la noción que se tenga de la pobreza y la vulnerabilidad, en especial, en una sociedad donde el contacto directo entre personas en dicha situación y el resto de la sociedad se hace cada vez más remoto. Entonces, periodistas y medios representan una positiva plataforma de información y diálogo que entrega las herramientas necesarias a aquellos que afortunadamente no viven esta situación, para que puedan desprejuiciar su mirada y desde ahí construir relaciones más integradoras con todas las personas. También, puede contribuir para que las personas en situación de pobreza se vean reflejadas y comprendidas vayan recuperando la confianza en sí mismos, y revaloricen y reconozcan sus propios recursos, factor clave para que inicien procesos de autosuperación.

 

También apostamos porque los medios de comunicación:

Asuman la responsabilidad social que cumplen en materia de pobreza, equidad y desarrollo social. En esto existe un desafío de seducción que debe iniciarse con la proposición de marcos conceptuales y prácticas virtuosas que influyan favorablemente en la actividad de los medios. La pobreza y los temas asociados a ella son complejos de abordar y no sólo requieren de la buena voluntad o del compromiso de los periodistas para hacerlo correctamente. Cuando la iniciativa propia de un periodista no redunda en un buen producto periodístico, es quizá porque el desconocimiento sobre las dimensiones de la pobreza es muy profundo.

 

Promuevan el periodismo social y con ello la formación de periodistas especializados en los temas de pobreza, exclusión y desarrollo social. Existen profesionales especialistas en áreas como la economía, la política, incluso la crónica roja; pero no contamos con periodistas que marquen pauta o se destaquen en esta área, simplemente porque no está considerada como tal dentro del gremio. Si este espacio de comunicación llega a constituirse como un primer peldaño hacia el periodismo social, habremos dado un gran paso.